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Trucos para conservar los cartuchos de tinta inkjet en buen estado

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Es algo en lo que coinciden muchos usuarios de impresoras de tinta inkjet: que esta quede seca de manera muy rápida tras abrirse. Esto obliga a estar reemplazando de manera continua los cartuchos usados por unos nuevos, disparando el gasto en la empresa o vivienda y, por supuesto, no haciendo un uso eficiente de los mismos. 

Un ciclo que se repite con relativa frecuencia, teniendo en cuenta que el precio de los cartuchos es algo alto. Más habitual en hogares que en oficinas, puesto que el uso de los equipos de impresión en las viviendas suele ser bastante más reducido. 
Así, llegados a este punto, es vital saber diferentes consejos para que esto no nos vuelva a ocurrir. En esta entrada aportamos soluciones para que los cartuchos sean guardados de manera eficiente y se puedan conservar mucho más tiempo. Además, también te aportamos cómo deben ser las condiciones ambientales para un correcto guardado. Siga leyendo.

Cómo hacer que se conserven los cartuchos durante mucho más tiempo

Es probable que, una vez que se instalen los cartuchos en la impresora, estos sean usados de manera esporádica. Salvo que trabajes desde casa o imprimas una gran cantidad de documentos, el uso de la impresora será de pocos días al mes. Incluso pueden pasar varias semanas o meses sin que se use. 

Así, la pregunta más normal es: ¿cómo se pueden conservar los cartuchos de manera eficiente?

La tinta en la nevera, una posible solución

Puede parecernos raro, puesto que en este electrodoméstico únicamente guardamos alimentos, pero guardar el cartucho en la nevera es mucho más lógico de lo que nos imaginamos. Es más, se puede considerar como un paso muy sencillo. 

En primer lugar, hay que retirar el cartucho de la impresora y, posteriormente, realizar una limpieza de los inyectores con un papel húmedo y absorbente. Una vez limpios, se tendrá una bolsa de plástico de tamaño pequeño y, a ser posible, una que cierre a presión. 

Tendremos que meter el cartucho en la bolsa y colocar un trozo de papel encima de los inyectores, quedando asegurando con celo. De no usar el papel, podríamos dañar los inyectores, por lo que no estaríamos cumpliendo el objetivo de conservación de manera eficiente. 
Por último, en el guardado, hay que tener en cuenta que los inyectores deben quedar boca arriba para que la tinta no quede derramada o que se mezclen con otros colores. Cuando queramos usar el cartucho debemos sacarlo con anterioridad para que este quede a temperatura ambiente. Lo ideal es realizar impresiones de prueba para ver que todo funciona correctamente.

Dejar el cartucho a temperatura ambiente

Esta es otra opción que se debe considerar, aunque no garantiza una conservación eficaz al 100 %. Este método lo podéis aplicar si sois de los que usáis más a menudo la impresora y no queréis esperar a que se atempere el cartucho al sacarlo de la nevera. 

Los pasos a seguir son iguales que el punto anterior. No obstante, con algunos matices: sacaremos el aire del interior de la bolsa y su cierre de esta será hermético. El cartucho quedará guardado en un punto cerrado y que no esté en contacto con la luz solar. Además, siempre, con los inyectores hacia arriba para evitar derrames o mezclas. 
No obstante, con este método se tendrá que comprobar de manera periódica que la conservación es tal y como se deseaba. Además, también se deben realizar comprobaciones del estado del papel, ya que se puede secar.

¿Qué hacer si nos encontramos un cartucho completamente seco?

Puede que, pese a seguir las anteriores recomendaciones, nos encontremos por sorpresa el cartucho completamente seco. Esto no significa en algunos casos que sea irrecuperable, por lo que es aconsejable seguir unos tips para que podamos volver a usarlo.

  • En primer lugar, debemos comprobar que existan líneas blancas en la impresión si las boquillas o cabezales empiezan a secarse. Se puede realizar en este caso una limpieza del cartucho a través del menú de la impresora o el ordenador. En el caso de que esto no funcione, se puede optar por la limpieza manual del cabezal. 
  • Cuando quede retirado el cartucho, no se debe tocar ni manipular los contactos eléctricos con nuestros dedos. Ni tampoco debe quedar expuesto a agentes externos, como el polvo o la contaminación. 
  • Para poder recuperarlos, necesitaremos un recipiente de agua caliente, con un dedo de profundidad. La esponja que también emplearemos debe estar colocada en el recipiente y quedar empapada. Luego, cogeremos el cartucho y apretaremos su base, donde se encuentran situadas las boquillas de salida, contra la esponja (suavemente, para que vaya desapareciendo el tapón de tinta que se encuentra seca). 
  • Como cuarto paso, sacaremos el cartucho, quedando este secado en un paño o papel que no contenga pelusas ni tampoco fibras. Se puede ir secando con ligeras presiones hasta que se lleguen a ver colores nítidos en el papel. 
  • Por último, al colocarse en la impresora haremos una limpieza desde el menú del equipo. Si todo lo anterior queda realizado de manera correcta, la sequedad debería haber desaparecido. 

La conservación de los cartuchos, ¿Cómo deben ser las condiciones ambientales?

Aunque las tintas pueden funcionar con parámetros extremos que oscilan entre los 10 y 35 grados y con humedades relativas del 20 y el 80 % sin condensación, los valores de temperatura correctos están entre los 15 y 28ºC y una humedad de entre el 40 y el 65 %. 

Es de esperar que, en la época estival, cuando más calor hace, estos rangos no se cumplan y, por si fuera poco, es una estación en la que usamos menos la impresora. Esto puede conllevar un deterioro o secado más rápido, por lo que si no aplicamos consejos para una correcta conservación, tendremos que estar atentos con mayor frecuencia al estado de la tinta. 

Por ejemplo, durante el verano, a mayor temperatura del líquido, la tinta pierde estabilidad química. Esto provoca una fijación mala sobre el sustrato. Con una temperatura superior a los 28 grados, la tinta se evapora y pierde viscosidad. En contra, en el invierno, puede hacer que las tintas obstruyan el cabezal al densificarse, por lo que no se debe estar bajo ningún concepto bajo los 5 grados en el interior de la vivienda. 
Lo ideal, según los expertos, es imprimir mínimo una vez cada dos semanas para evitar problemas en la calidad de la impresión.

¿Cómo afecta la humedad ambiental a la tinta?

Una humedad ambiental en exceso también puede afectar a los cartuchos. Como se detalla anteriormente, la HR debe estar entre el 40 y el 65 %. De estar por encima o por debajo, las tintas pueden provocar repintes o atascos. 
Para poder mantener a raya la humedad debemos ventilar la habitación frecuentemente y, si estamos usando el aire acondicionado, podemos activar el modo fan para que el aire se recircule. En otoño e invierno, además, se recomienda no abusar de la calefacción; de no poder controlar esto, lo ideal es instalar un deshumidificador.

El polvo y el sol son los principales enemigos de las tintas

Los entornos en los que hay polvo son perjudiciales para los cartuchos y para el resto de maquinaria. Por lo tanto, aquí entrará en juego que el producto esté limpio, puesto que el polvo puede afectar a los cartuchos. Asimismo, si vives en una zona con un alto tráfico o contaminación ambiental, ten en cuenta que en la ventilación de la casa pueden entrar partículas. 
En esta entrada le hemos comentado cómo puede guardar los cartuchos de tinta, en buen estado, tras los primeros usos. También se detallan las temperaturas y condiciones ambientales, además de los mayores enemigos que tiene la tinta. Recuerde que debe evitar que se vayan secando, por lo que guardarlo en la nevera es una opción que debe considerarse.